Monday, January 24, 2005

Teatro alternativo

Había quedado con Strella,
en un domingo gris como opicón al sempiterno sofá, estaba ya molesto con él, siempre me mecía y cantaba cual sirena, me encerraba en su brazos, como una mujer que ama desesperadamente.
Conseguí escapar pues, pero como suele pasar cuando la obsesión se hace de ti, lo hice de manera torpe, forzada, es tal como si solo preocupara la escapada, como si la idea de lo que es la relación compleja con el sofá/mujer se reduciera a la escapada y no contemplases los sucesos posteriores, hechos que cualquier mente sana valoraría y que tanto desconcierto crean.
Asi sali con demasiado tiempo y me encontre en la calle, sin rumbo ni destino. Tras fumar, decidí pasear e ir a ver a los sofisticados y guapos que se reunían en la plaza regida por la gran iglesia. Hice mi tiempo, me enfrié el trasero en el frío granito de los bancos y hable brevemente con HAquim. Cogi entonces el coche en destino de mi cita, hubo en el coche pensamientos funestos y derrotistas que me intentaron avasallar, pero los deseché con cierto desparpajo , reflexionando entonces sobre cuan fácil me había resultado hacer esto, y en cuanto y en cuantas ocasiones me había regocijado con ellos, a pesar del dolor que causaban y de la paralisis que causaban a mi vida.
Llegue supuestamente tarde, Strella me había apremiado telefónicamente, un poco atolondrado, "hablar con Haquim es lo que tiene", y salude a Strella y sus dos compañeros. Uno de ellos hermano de uno de los dos atistas que conformaban la compañía, otra novia del hermano del artista. Ella me recordó entre fervorosa y asustada, si sabía de que iva la obra y me reiteró que era teatro alternativo; si, dije yo, de algo me han avisado. El recordó que su hermana hacía cosas muy muy raras.
Que fueran dos una compañia de teatro ya me chocó, y cuando Stela me pasó un folleto del ciclo, he de confesar que en mi fuero interno, me estremecí un tanto. Un folleto de naranja estridente, como portada una foto en la cual había un hombre desnudo en medio de un terreno arrido, con los brazos extendidos, subido en una especie de anilla de tronco, a él le surgían alas de mariposa pintadas con un rotulador.
Después me enteré que eran dos obras, lo cual casi me tumba, no había escapatoria, habría de sufrir-lo hasta el final y habría de negarme a todo tipo de comentario realista. Algo de sentido común me queda, le dije a Strella mientras fumabamos afuera, lejos los oidos susceptibles, y comentabamos el probable horror al que nos enfentamos.
Entramos y no pude evitar que el gay de turno solitario y con ganas de rabo se sentara a mi lado, la sala se llenó, no había escenario, solo sillas en un salón gigante, unos pequeños cojines no aptos para grandes culos y objetos, varios objetos dispersos por el salón.
Arrancó el chileno de nacimiento, con una canción que alguién recordo a posteriori ser obra de Perales, cantaba regular, sin chispa. Para aquella actuación parecían haber tirado la casa por la ventana y habían contrado a otro actor, delgado, con bigote, traje y monopatin. Allí en el fondo, encendió una pequeña lampara que había en el suelo y comenzó a patinar. El otro encendió una Tele y su video, imágenes urbanas, sonidos de obra y tráfico. Volvió a su sitio y danzaba con los brazos, con el cuerpo, con una breve luz en sus pies. Es ahi que apareció ella, con la cara de blanco, con grueso jersey de lana de colores, con rosas zapatos de tacón, entro en su pequña y cuadrada plataforma de danza, justo enfrente de nosostros espectadores, justo al lado del carro de la s bebidas de las que una tenue luz verdacea surgía. Y empezo a zapatear, el otro danzaba y el skater acompañaba el taconeo con el ruido que sus ejes emitían en el zig zag. Ella danzaba y danzaba, el skater empezó a dar saltos y montaban sonidos estruendosos que ahora se acompañaban de l ruido de las obras que acometía la tele. Sudando los ya los dos, fumaron un porro hecho por el tercero, ella fumó tabaco, casi afixiada, bebía vino del botellero y comía ganchitos, era la herrumbre y la degeneración del indigente. El skater en el fondo jugaba con otra lampara, con la luz y la pared, se roció entonces con un spray por su torso ya desnudo, por su pierna, se vio entonces infectado y calló lentamente al suelo....

Sucedieron más cosas allí, cosas sin argumento, ella partío ya borracha dos botellas de cristal verde con la suela de su zapato rosa, los cristales le saltaron a la cara; el skater estuvo saltando sobre una montaña de barras de pan....cosas sin sentido que emitían emociones, representaciones fatales del abandono y de la soledad, el teatro alternativo era teatro real

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