Aqui tengo nubes de todos los colores, de todas las formas y tamaños,
emiten lluvia, dan verde al verde y
oscurecen el color de la tierra,
le sacan su olor.
He visto blancos mantos, y finas telas en las nubes,
lloran y lloran, casi todos los días,
hoy no, hoy no llovió
y la ciudad y el cielo me dejaron pasear,
extrañamente, alegremente.
El cielo azul es algo remoto aquí,
el cielo de cadiz casi que no existe,
yo no lo he conseguido ver,
las nubes si no estan rondan,
pero hoy no llovió,
y por mi ventana, vi a miles de personas correr,
el cielo les dejó en paz,
les dejó disfrutar y sudar,
resistir y correr,
como maratón hizo hace ya siglos,
correr y correr hasta la meta,
no dejarón de pasar por mucho tiempo,
fue algo bello de ver,
el hombre contra los elementos,
jugando con su físico y con su mente,
creo que entraron por el bosque que hay cerca de aquí,
en el bois de la cambre, el bosque arqueado,
bañado de arboles, con largos caminos de tierra en sombra.
Pero eso no fué lo único, el día que no hubo nubes,
me senté en las escalera de la Bourse,
y pasó lo que durante años ha pasado allí,
unos moros pasaron, tras amigable charla, chocolate,
esta a vez a tres jóvenes argentinos,
que departieron amablemente,
y esta vez el paseo fué lo justo,
y a la vuelta,
paré en el skate park, y no llovía entonces tampoco,
y me acordé de California, de los inicios,
de Dog town, y vi a una vieja estrella belga dar vueltas en la piscina,
y subir y bajar, surfear el asfalto.
Sunday, May 28, 2006
Friday, May 26, 2006
mi amor no dormimos esta noche?
paseemos juntos como el sol lo hace a lo largo de la tierra,
dejemos que el tiempo pase,
como lo hace la luna en la noche,
seamos enteros como una manzana,
rondemos las sobras cálidas y pasemos al chozo de paja cubano,
a ver como consigo hacerte sonreir de nuevo,
permiteme que me ría yo también,
puede ser que sea feliz,
se sonrojan las mejillas,
es la primavera, este tiempo,
el sol y la lluvia, el calor y la pureza,
porque esto parece un trino?
será que alguien trinó,
por que me muero de pena y
no soy capaz de alargar un canto de amor?
porque cuando ando en la gruta de tus cabellos,
cada bucle es un arco árabe,
o un arcoiris de cabellos,
o una puerta de bambú.
Sencillo amor sencillo que soy,
amor en plano,
en valle verde, de flores creciente,
mbaelnddiittaa primavera.
Ja je ji jo jú
que tiene la primavera.
Flor rota y recompuesta,
nuestro amor es como los fosiles,
demasiado antiguo como para poder recordarlo como fué,
margarita mía, tulipan, así soy capaz de llamarte entre la intimidad,
con la cama blanca, con nosotros rotos de amor,
transformados en olimpo, sobre nubes,
gozando y reinando, en la simplicidad del alma pura,
en la religión fuera de.
Rebotando a la frase ,
no solo por su ilocubre superficilidad,
llegando a entender por que gustan las canciones de amor,
casi de rodillas anti mi mismo,
conmocionado de que el sentimiento que salga llegue a esto,
a la canción de Alejandro o la de Vanila.
Maldita sea mi suerte, soy igual de tonto,
pero tengo un producto nuevo,
tengo la mezcla explosiva,
dejemos que el tiempo pase,
como lo hace la luna en la noche,
seamos enteros como una manzana,
rondemos las sobras cálidas y pasemos al chozo de paja cubano,
a ver como consigo hacerte sonreir de nuevo,
permiteme que me ría yo también,
puede ser que sea feliz,
se sonrojan las mejillas,
es la primavera, este tiempo,
el sol y la lluvia, el calor y la pureza,
porque esto parece un trino?
será que alguien trinó,
por que me muero de pena y
no soy capaz de alargar un canto de amor?
porque cuando ando en la gruta de tus cabellos,
cada bucle es un arco árabe,
o un arcoiris de cabellos,
o una puerta de bambú.
Sencillo amor sencillo que soy,
amor en plano,
en valle verde, de flores creciente,
mbaelnddiittaa primavera.
Ja je ji jo jú
que tiene la primavera.
Flor rota y recompuesta,
nuestro amor es como los fosiles,
demasiado antiguo como para poder recordarlo como fué,
margarita mía, tulipan, así soy capaz de llamarte entre la intimidad,
con la cama blanca, con nosotros rotos de amor,
transformados en olimpo, sobre nubes,
gozando y reinando, en la simplicidad del alma pura,
en la religión fuera de.
Rebotando a la frase ,
no solo por su ilocubre superficilidad,
llegando a entender por que gustan las canciones de amor,
casi de rodillas anti mi mismo,
conmocionado de que el sentimiento que salga llegue a esto,
a la canción de Alejandro o la de Vanila.
Maldita sea mi suerte, soy igual de tonto,
pero tengo un producto nuevo,
tengo la mezcla explosiva,
la música
Dejar restos en un plato, dejar cosas en el camino y encontrarse los restos, lamerse las heridas en una figura recreativa ungida artificialmente o con pan de pollo. Rollizo el plomo que me como, engendrada la sardina de lata, momificada con acetato, humedecida la parte dulce, repuesta y dispuesta al lametón, sensual y asesina.
Sabes lo que pasa, nada que escribir, tan llano como un niño, tan simple y lozano, tan falto de literatura, tan ávido de poder, rozando lo ruín pero sin pisarlo, manteniendo el mínimo, con ganas eso si, pero capitán.
Entré, pero antes habíamos llegado, desde una plaza hacia una oscura y larga calle, llena de casas bajas, con el encanto de lo europeo, de la decadencia histórica, apoyados en nuestro pasado, autosuficientes y sobrados, enamorados de nosotros, en un olimpo falso, mallamo andres y soy europeo, y recorro la calle junto con una extraña banda, con Raquel mi compañera de trabajo, con Angela, la mala de cara angelical, con una nigeriana londinense, negra como el azabache, fina y de grande rostro, de dientes blancos; Pier es el músico y lleva su gitarra, a posteriori descubriemos que Antoine, belga de largos pelos, larga altura y naranjas pantalones también los és. Nuestro guía apareció de la sombra, su posición es ambigua, le huele el aliento a cerveza, lleva una gorra y farfullea, dudamos si es simplemente un borracho, va a resultar que no y que sí, que es un borracho y que es el batería del grupo. De Pier dicen que viene de Italia, dos años dando clases de guitarra, ha vuelto y quiere quedarse en Bruselas.
Llegamos a una gran puerta flanqueda por dos negros, parece una casa, pero algo más que eso, al entrar nos sorprende una barbacoa, una sombrilla y una banda de rastamans que humean, enfrente un edificio de dos plantas en el que se adivina la sombra de un hombre y un saxofón, la música es real, nos envuelve los oidos.
El bar resultó estar en el otro lado, como en los cuentos, en la pequeña puerta de la que salía un rastro de luz, bajar escaleras a algo subterráneo y entrar en un club de techos bajos, avanzar pasar la barra y tras un arco, una banda toca su reege, una caja, una acordeista sensual y hábil y un negro rastafari. La música se desparama por la habitación, el reage y el rap, todo por el pequeño salón poseido por medusas alfombras. Entramos pegados a la pared y muy cerca de los músicos, nos introducimos en la música.
Es la primera de las sorpresas de la noche, Pier con su gitarra nos enseño del jazz moderno, un negro de gorro rasta y bello rostro, nos dió los sonidos mágicos de su hammond, gorra y largo, batería y timbal, negro 2, un extraño instrumento africano, timbal y cuerda a la vez, sobre un micrófono, con sonido no registrado, nada ascentral, moderno y más. Música por todas parte, música por todas parte.
Postre recién llegado de Mozambique, trae consigo su instrumento, un enorme organo de madera, no se le han olvidado sus palillos y los atiza con fiereza y ritmo, marca a la banda, a la batería y al bajo, trae el ritmo africano y ancestral , asesinando salvajemente cualquier mosquito que se cruza en su camino. Canta canciones, con fuerza, temperalmente, con un caracter de lider arrollador.
Todos demasiado encandilados como para irse, aunque en algún momento había que marchar y así llegó, dejandolo con el único consuelo, de que cada jueves volvería a ocurrir.
Sabes lo que pasa, nada que escribir, tan llano como un niño, tan simple y lozano, tan falto de literatura, tan ávido de poder, rozando lo ruín pero sin pisarlo, manteniendo el mínimo, con ganas eso si, pero capitán.
Entré, pero antes habíamos llegado, desde una plaza hacia una oscura y larga calle, llena de casas bajas, con el encanto de lo europeo, de la decadencia histórica, apoyados en nuestro pasado, autosuficientes y sobrados, enamorados de nosotros, en un olimpo falso, mallamo andres y soy europeo, y recorro la calle junto con una extraña banda, con Raquel mi compañera de trabajo, con Angela, la mala de cara angelical, con una nigeriana londinense, negra como el azabache, fina y de grande rostro, de dientes blancos; Pier es el músico y lleva su gitarra, a posteriori descubriemos que Antoine, belga de largos pelos, larga altura y naranjas pantalones también los és. Nuestro guía apareció de la sombra, su posición es ambigua, le huele el aliento a cerveza, lleva una gorra y farfullea, dudamos si es simplemente un borracho, va a resultar que no y que sí, que es un borracho y que es el batería del grupo. De Pier dicen que viene de Italia, dos años dando clases de guitarra, ha vuelto y quiere quedarse en Bruselas.
Llegamos a una gran puerta flanqueda por dos negros, parece una casa, pero algo más que eso, al entrar nos sorprende una barbacoa, una sombrilla y una banda de rastamans que humean, enfrente un edificio de dos plantas en el que se adivina la sombra de un hombre y un saxofón, la música es real, nos envuelve los oidos.
El bar resultó estar en el otro lado, como en los cuentos, en la pequeña puerta de la que salía un rastro de luz, bajar escaleras a algo subterráneo y entrar en un club de techos bajos, avanzar pasar la barra y tras un arco, una banda toca su reege, una caja, una acordeista sensual y hábil y un negro rastafari. La música se desparama por la habitación, el reage y el rap, todo por el pequeño salón poseido por medusas alfombras. Entramos pegados a la pared y muy cerca de los músicos, nos introducimos en la música.
Es la primera de las sorpresas de la noche, Pier con su gitarra nos enseño del jazz moderno, un negro de gorro rasta y bello rostro, nos dió los sonidos mágicos de su hammond, gorra y largo, batería y timbal, negro 2, un extraño instrumento africano, timbal y cuerda a la vez, sobre un micrófono, con sonido no registrado, nada ascentral, moderno y más. Música por todas parte, música por todas parte.
Postre recién llegado de Mozambique, trae consigo su instrumento, un enorme organo de madera, no se le han olvidado sus palillos y los atiza con fiereza y ritmo, marca a la banda, a la batería y al bajo, trae el ritmo africano y ancestral , asesinando salvajemente cualquier mosquito que se cruza en su camino. Canta canciones, con fuerza, temperalmente, con un caracter de lider arrollador.
Todos demasiado encandilados como para irse, aunque en algún momento había que marchar y así llegó, dejandolo con el único consuelo, de que cada jueves volvería a ocurrir.
Subscribe to:
Posts (Atom)