Thursday, January 27, 2005

Sombras

Las sombra de un deseo atenaza mi vida,
es como este frío polar, congela.
Y el desasosiego se hace mío cuando tengo de sus noticias,
ella encarcelada por un carcelero encantador,
que le deja entreabierta la puerta,
sabiendo que no va a escapar,
rodeado él, de fuerzas motrices y abusando legitimamente
de su constante presencia.

Un carcelero que no puedo odiar
al que quería ponerle zancadillas y hecharlo a la mar,
pero mi moral me condena por ruin,
y me hace no actuar para destruir lo que ya funciona,
aún a sabiendas de que quiero desacerme de él,
este doble juego de moral me mata
se me retuerce como serpiente de cascabel al torso,
con ese tintinear insufrible.

Se que mis medias tintas son más que absurdas-inoperativas
en cuanto a la consecución de los logros,
y no hacen de mi, ni inocente ni integro,
sino que me desmenuzan y dejan en ese limbo
que no es terreno de nadie,
en el que flotas solo y aturdido.
Pero me da asco y repulsión el ser capaz de quemar a alguien
para satisfaccer mis deseos

Cuando yo solo quiero tener algo
pero ese algo no es mío,
y he de desposeer a otro de lo que más ama, de su futuro y de su esperanza,
cuando el carcelero ama y es amable,
como se puede cual corsario acudir y cañonear sus velas
destruir su armazon si ese carcelero-marinero
tiene el alma mas limpia que tu.

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