Thursday, February 24, 2005

de chachara

Quien mucho quiere poco abarca. dije yo.
Byorn me miró con una cara despreciativa, -los consejos son sangrantes, de perdedores e inútiles del todo- dijo él al aire.
Lobolopez sirvió vino,- relajense ustedes dos-.
Los rayos que entrecruzaban nuestro ojos no eran visibles pero que existían, seguro, eran amarillos y escalonados.
-Ningún sintoma indica que eso sea un hecho-, dije.
-No me hables de sintomas, tené un poco de propiedad, sabed lo que pensais- dijo en ese tono argentino que usaba con un doble fin, reirse de mi y de la sapiencia congenita que los argentinos creen tener.
Lobolopez era por una vez intermediario, -bebed y brindar por la abstención de la charla, por el enigma de las cosas que no tienen solución propia, por la verdad que no existe-. Su grandilocuencia poética era consecuencia del tinto.
-Este tío cree saber cosas de las que no tiene ni idea, quien opinaría así, sabiendo que lo único que hace es reordenar palabras para darles vueltas, que contengan otro mensaje siendo el mismo, tergiversador no es, es bandido-.
Lobo lopez pareció sentirse a gusto con mi palabrería y asi lo hizo notar levantando el vaso, dedicandome una amplia sonrisa suscinta a una mirada complice y acabandose el líquido de una tacada.
-No entremos en quien es el demagogo, eso no nos llevará a ningun lado, simplemente reflexiona sobre tu imbecilidad-. sentenció Byron.
-Si bien se que el que muere aqui de pena eres tu, tambien se que yo soy el imbecil, más tu eres el inutil que no quiere ni sabe dejar de serlo- parasefré esa cita leida quien sabe donde.
Lobo parecía encantado, nuestra guerra dialectica le hacía casi babear.

La postura de Byron en su silla era extraña, como jorobado, las piernas cruzadas, con la cabeza a la altura de la rodilla, con el brazo derecho colgando por detras de la silla, con un cigarro en la otra. Pareciome entonces una gargola fumadora de Notre Dame.
-Dimé tu, que no sabes ni lo que eres ni lo quieres, que yo soy inutil, dime tu que andas entre hilo amarrado, que te sostienes no por lo que eres sino por lo que demás te dicen donde has de estar, dime tu bondadoso gratuito, que yo soy inutil, por que para ser aquello que tu eres te aseguro que mejor ser inutil que con suerte significa lo contrario de lo que tu eres, pues mientras más lejos esté de ti, más a salvo-
Esta vez lopez, como el viento, cambió de parecer y río con Byron.
Tanto aguijonazo acaba por doler y el alcohol actúa de liberador, asi me levanté, haciendo el papel de alelado y lentamente acerque el torso de mi mano hacia el vaso de tinto de Byron y ante sus ojos abiertos lo volqué. Entonces la carcajada conjunta del lobo y la mía y seguidamente mi pequeña huída al trote, dejando un hilo de risas tras de mi.

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