La opción vital de ser un romántico, no se elige ni escoje, te adopta, el ser romántico o autodeterminarse como tal puede resultar altivo, y es que en parte, el romántico lo es. Pero el romántico tiene alma de perdedor y nunca será el mejor, aunque lo intente.
Pero la verdadera historia y la bondad del romántico es su forma de encarar la vida.
Se escoje la vía que no lleva a destinos, aún a sabiendas de que acciones pueden ser las más beneficiosas, se fintan, por que se desprecia el modo de vida ganador que las adopta, por que a pesar de todo, nos resulta ruin, porque ni nos cuadra ni nos sale el actuar de esa forma que gana.
El romántico tiene también sus defectos, pues cree que puede amar más de lo que realmente es capaz, por que vive en un mundo irreal y novelístico. Su razón de ser utópica es su máxima y cree en ella, y muchas veces sin querer, cuando uno mira atrás , ve la traición a si mismo y se duele, se duele por su inconsecuencia y por su falta integridad. No hay nada que un romántico ame más que su integridad.
Pero el romántico, un poco lobo también al fin al cabo, es salvaje y actúa en la sedicción de sus actos, le cuesta mantener su cabeza fría es emocional y a veces anormal, pues tanto le gusta la originalidad, y si mismo, que intenta por todo medio, dejar claro que él es uno y único, aunque ello le cueste actos excentricos y antipatía.
De hecho el romántico siempre esta en tensión, por que le gusta vivir al límite, por que le gustan los vicios, las mala vida y pertreñar situaciones extremas. Ay del romántico, que después se martiriza con su omnipresente moralidad, ay de él que al final resulta tan contradictorio. Vivir como tal solo puede ser temporal, el romanticismo se apaga con la edad, con el tiempo, como una vela, pues es solo su naturaleza salvaje y su inconscientet energía juvenil el que le permite vivir.Fuera de ese ecosistema, como una planta sin agua, se mustia y se seca. Esto pasa ya, cuando la madurez se acerca y te recomienda que tu físico no puede permitirse más los maltratos que le das.
La figura del romántico, surgida en la Alemania a finales del XVIII, se diluye, poco a poco, gotea ya, y en algún tiempo morirá
Friday, February 02, 2007
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