Wednesday, October 19, 2005

un buen dia

Byron tu que piensas de los sueños? - nada respondió Byron a media voz
Como que nada? - Pregunto con rapidez lobo López,
By-bueno, hace mucho que no sueño
Nicolson- este es tonto, ¿como que nada?
By- que no tengo ganas de hablar con vosotros feos
Yo y Lobo López- Ja, ja,ja ,ja (hack, hack, hack)
By- anda vayamos a jugar un billar. (tono suave pero contundente)

Pagó lobo y marchamos los cuatro al bola ocho, un viejo garito donde a veces íbamos a darle a las bolas. Era un recurso extraño, recurrir al billar, pasaba solo de vez en cuando, era un antes de la tormenta, un quemar el tiempo muerto y no tan muerto.
Byron y Nicolson tenían una competitividad aguerrida, les gustaba apostar pasta y las primeras partidas de la noche eran un calentamiento hasta aburrirnos y quedar ellos en la mesa y nosotros en la barra. Pudieron ser unas diez partidas. Ganó Barón esta vez, humillándole y dejándole pelado.
El humor de uno y de otro, eran los polos norte y sur. Nos vamos, afirmó Nicolson, pagamos y salimos (sin preguntas), nuestra intención de llegar a malasaña quedó en nada, fuimos a lavapies, donde sino al mítico chiscon, rularon unos vermuts. Nicolson tenía cuenta allí y en muestra de fuerza invitó a unas rondas. Entre aquella marea humana de colores diversos, de pendientes, negros, rastas y un gitano, volvimos a la charla temática.

Soñar es gratuito e inútil, a mi entender es de perdedores, yo no necesito soñar para vivir –nicolson
No tienes ilusiones?-yo
Si joder, pero no las considero sueños, sino realidades, son materializables, poner imágenes imposibles es propio del fracaso.
Y que tiene de malo ese fracaso si es dulce- byron
Claro, yo he soñado cosas imposibles y alguna devino realidad, os acordáis de África?, era un sueño, tan lejana como el mar, y el tiempo y mi constancia, hizo que se convirtiera en realidad, una realidad que me duró tres semana pero realidad – lobo
Hack, hack, hack.
Esa es la cuestión, viste que cuando se hizo realidad, nada fue como habías pensado, te morías por esa mujer, cuando por fin la tuviste la relación se desecho en 3 putas semanas, ese era tu sueño?, o tu sueño era una vida fervorosa en islas y paraísos, con hijos inteligentes, con futuro eterno? - nicolson
Si, si más bien- lobo
Hack hack hack – todos
Era la nueva risa, la del Nueva York de los ochenta, la de la hogera de las vanidades.
Al fondo del bar, aquella especie de travesti no paraba de mirarnos, o de mirar a Byron, que mantenía una sonrisa complaciente y que mantenía un control con el rabillo del ojo.
Ahora vengo- byron. Se acercó hasta ella, que no dejaba de cuchichear con Marta, mujer imposible y salvaje, estereotipo que me vuelve loco. No corto ni perezoso, seguí a Byron, lobo y nicolson quedaron en charla desganada, molestos por nuestra rapidez de actos.
Que pasa Marta?, quien es esta amiguita tuya, nunca nos la habías presentado- byron
Hola chicos, es Ramona, una amiga de Albacete, ha venido a pasar el finde por aquí- Marta. Marta tenía una mirada que comía, como con patatas, me miró de arriba abajo.
Habéis visto el concierto, ha tocado mi hermano con Los mentirosos en La clave, todo un éxito. - marta
No no hemos ido, ya sabes que hace tiempo que dejamos de lado el rock protesta. –yo
Bueno, bueno, ya será menos señores de la vanguardia musical- Marta
Oye tomáis algo?- Ramona. Su voz era orquestal afeminada en exceso. Su pelo enmarañado, sus ojos de ratón, su sonrisa de putón. Cercana a la fealdad, Byron parecía encontrarle una belleza ambigua, o antigua quizás, pronto, en un movimiento de estrategia, del todo estudiado y con el del todo familiarizado, Byron nos dio la espalda y arremolinó a Ramona en su conversación. Impresionar en verborrea le era tan consustancial como al gusano su capullo. Yo bregaba con Marta, que imponía en su seguridad, pero que entraba al juego. Bebía rápido yo, ella hacía lo mismo, yo lo hacía por inseguridad para ganar en candor y confianza, como si fuera un elixir que me fuera a convertir progresivamente en un Humpry del siglo XXI, quizás ella quisiera ser mi Laurent Bacall contemporánea pensé al beber. En esos pequeños duelos de deseo es fácil salir humillado si te vencen las dudas, es la sabana que dice, débil no quiero tu compañía, buscaré otro león.
Byron con Ramona parecía no tener problema, él nunca los tenía, quizás anduviera con ella por lo de nuevo que podía aportarle, por su ansias de experimentador y de científico loco, de antropólogo-conejillo.

Y tu que, tu no eras el último caballero?, el señor de las mujeres?- nicho son a lobo.
Pues si, así era, más no todos los acontecimientos derivan según el deseo, es el viento el que decide. –lobo. Y dicho esto se desplazó, como barco de vela mecido hacia la pequeña mesa cercana en la que una joven, muy joven, del gusto de lobo (y quien no lo era) yacía solitaria en una mesa, nadie excepto ella pudo oír sus palabras secuaces, pero allí acabó sentado, sacándole risas, con las piernas cruzadas y el cigarrillo en mano, con el codo de soporte a su tallo humeante.
Nicolson nos debió maldecir, pienso que unas doscientas veces, cuando giré la cabeza ya no estaba, no había sido su día desde luego. Cuando Byron me preguntó, le dije; creo que se ha ido a soñar. Hack, hack hack. Reimos.

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