la mañana ha amenecido lucida,el sol brilla alto, incluso a horas no habituales en él, en este frío Madrid invernal, es como si el día se alegrara de que el dr romano y sus secuaces hayan abandonado esta ciudad. Inesperadamente la ciudad no arde, algo deben de estar tramando dice el ciudadano de a pie. Ell nivel de profesionalidad de esta banda puede haber llegado a cuotas inesperadas, como si esta visita sub-urbana, con toque otegianos, tuviera la exclusiva finalidad de reconocer el terreno y agitar a las masas, pero solo con el objetivo final de volver, inesperadamente, cuando la ciudad no lo espere; rodeado de sus mas adllegados corsarios de bata blanca, para esta vez si, quemar la ciudad.
Friday, December 10, 2004
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